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Los GAM de artitris, fibromialgia, lupus o espondilitis se convierten en espacios de intercambio, de diálogo, de comprensión y de apoyo para todas sus miembros. La idea principal es no centrar la atención en la enfermedad, sino en las repercusiones de esta en las relaciones sociales, familiares, laborales y de pareja.

La enfermedad reumática poco llegar a provocar una discapacidad física importante que afecta a la movilidad y a la autonomía personal. Sin duda, estas limitaciones condicionan tanto el estado emocional de la persona como su relación con el entorno porque enfermedades como la artritis o la *espondilitis afectan y modifican todos los ámbitos de la vida cotidiana.

El diagnóstico conduce a la persona en un proceso de luto ante la pérdida de salud que, a la vez, compuerta una mayor pérdida: la del proyecto de vida. A partir de este momento, la persona enferma tiene que elaborar uno de nuevo donde la enfermedad y el dolor ocupan un lugar concreto. En numerosas ocasiones también se enfrenta a la pérdida del puesto de trabajo porque es incompatible con las limitaciones impuestas por la enfermedad. Del mismo modo, las actividades y las relaciones sociales disminuyen a causa de los brotes agudos y del dolor como síntoma constante.

Los beneficios que aportan los GAM son numerosos y en aspecto interdependientes. Por un lado, generan seguridad y confianza, ayudan a afrontar situaciones cotidianas y posibilitan el optimismo, el deseo de superación y las ganas de disfrutar de la vida, a pesar de la dificultad que puede tener la persona para hacer frente a los síntomas de la enfermedad. Y por otra banda, liberan angustia, bajan los niveles de ansiedad y se produce un aumento de la autoestima.

Los GAM estimulan las competencias personales de sus miembros para desplegar estrategias positivas, propician la creatividad y la sinergia del grupo con la busca de soluciones a conflictos comunes. También ayudan a ampliar y potenciar la red social de cada participante, ayudándolo a que salga del aislamiento y de la soledad que provocan el dolor y la pérdida de movilidad y autonomía.

La comunicación y la información a propósito de la enfermedad fluye entre propiciando el conocimientos de los recursos sociolaborales a su alcance; recursos que los GAM ayudan a canalizar más efectivamente porque contribuyen a reducir las visitas médicas, recogen las demandas, inquietudes y necesidades de los pacientes, a la vez que propician soluciones colectivas.

En definitiva, los GAM ayudan de forma dinámica y eficiente a crear una sociedad más plural, comunicativa y próxima formada por personas sensibles a la diversidad, capacidad de ofrecer comprensión y solidaridad, capaces de compartir un espacio común exento del estigma social que en ocasiones acompaña a las personas que sufren una enfermedad crónica.